Por laico scalabriniano

debe entenderse una persona que, habiendo tomado conciencia de su vocación bautismal,

busca realizarla comprometiéndose,

según el espíritu y

el carisma scalabriniano,

al servicio de los migrantes”

(Cfr. XI ASM, 1993)

 

Los laicos, en la Iglesia Católica, son todas aquellas personas cristianas que están incorporadas a Cristo por el bautismo, que forman parte del pueblo de Dios y que participan de las funciones de Cristo Sacerdote, Profeta y Rey. Los laicos son personas que están llamadas a ser testimonio de Cristo en todas las cosas, en medio de la sociedad humana y el mundo.

 

Los laicos scalabrinianos son personas que se sienten llamadas por Dios a vivir en plenitud su vocación de ser testigos de Dios en el mundo, reconociendo en el migrante el rostro de Cristo y siguiendo el ejemplo de servicio a los migrantes del Beato Juan Bautista Scalabrini. 

 

Laicos

Scalabrinianos

Desde el comienzo de su actividad misionera en favor de los migrantes, el Beato Juan Bautista Scalabrini pensó en la necesidad de que los laicos, unidos a los sacerdotes y hermanos religiosos, se comprometieran al servicio de los migrantes poniendo a disposición de ellos sus capacidades. En 1891, pocos años después de la fundación de la Congregación de los Misioneros de San Carlos (1887), estableció en Italia la “Sociedad de San Rafael”.

 

La idea original del Beato Scalabrini se debilitó después de su muerte y solamente la congregación religiosa continuó. A partir de la beatificación de Mons. Scalabrini, muchas personas que conocían y colaboraban con los misioneros scalabrinianos en distintas partes del mundo nos motivaron a volver a la intuición original de nuestro fundador de que religiosos y laicos unieran sus esfuerzos en favor del servicio apostólico a los migrantes. Actualmente, la Congregación de los Misioneros de San Carlos – Scalabrinianos promueve y anima el Movimiento Laico Scalabriniano, haciendo realidad el deseo del Beato Scalabrini.

 

El Movimiento Laico Scalabriniano se ha esparcido a los diferentes lugares donde la congregación tiene presencia.

 

El Movimiento Laico Scalabriniano (MLS)

en la Provincia San Juan Bautista

(Oeste de Canadá, Centro y Oeste de Estados Unidos, México, Guatemala y El Salvador)

 

Ha pasado por diferentes etapas, desempeñando distintas actividades en servicio de los migrantes: visitando estaciones migratorias, sirviendo en casas del migrante, visitando y ayudando a trabajadores temporales del campo, colaborando en consulados móviles, promoviendo la reunificación familiar, solidarizándose con familias migrantes que pasan por momentos de crisis, asesorando en diversos trámites migratorios y brindando asistencia jurídica.

 

El Comité del Movimiento Laico Scalabriniano en la Provincia San Juan Bautista actualmente está compuesto por: Ana Maravilla (Vancouver, BC, Canadá) – Coordinadora; Carlota Campos (Sun Valley, California, USA) – Vice Coordinadora; Tina Perizzolo (Vancouver, BC, Canadá) – Secretaria; Samuel Serrano (Houston, Texas, USA) – Vicesecretario; y María Helena Romero (Sun Valley, California, USA) – Responsable del archivo de fotos.

Características

  • Atención y sensibilidad al mundo de la migración

  • Habilidad para comprender la experiencia de la migración a la luz de la fe

  • Generosidad para compartir con los migrantes su experiencia de vida

  • Espíritu de oración y de continua conversión a los valores del Evangelio

  • Participación activa en la vida de la Iglesia

  • Apertura para dialogar y acoger al “otro”, al diferente

  • Disponibilidad para servir a los migrantes

  • Participación en los cursos de formación

 
 

Requisitos principales

para pertenecer al Movimiento Laico Scalabriniano
  • La persona que desea incorporarse al Movimiento Laico Scalabriniano sea conocida, presentada y recomendada por el misionero encargado de la misión o parroquia scalabriniana en la que participa. En caso de no pertenecer a una obra scalabriniana, se pide una carta de presentación al párroco de la parroquia en la cual colabora

  • Que tenga algún compromiso en la comunidad o haya demostrado interés e inquietud al servicio a los migrantes

  • Que esté disponible a formase y ser fiel al proceso de preparación y servicio. El proceso implica fundamentalmente 3 etapas que, necesariamente, hay que vivir después de haber aceptado la invitación:

  1. Estudio y formación de las 7 unidades formativas para los Laicos Scalabrinianos

  2. Participar en un taller de fin de semana, que presenta 7 temas de formación básica, los cuales se retoman y profundizan en encuentros semanales o quincenales por parroquias o misiones. La formación inicial concluye con un retiro de fin de semana para evaluar y crear nuevas propuestas pastorales

  3. Asunción del compromiso público (este está compuesto por cualquier tipo de servicio al migrante según sus posibilidades y tiempo)

  4. Mantener la formación continua, sea en el grupo que se ha formado o personalmente

  • En caso de los laicos que hayan vivido una experiencia del voluntariado scalabriniano en algunas Casa del Migrante o parroquia, pedir información al religioso scalabriniano encargado en este tiempo en que se prestó el servicio o en su defecto al religioso actualmente encargado de la misión

  • Se requiere mínimo la edad de 21 años. La persona debe mostrar apertura y disponibilidad al aprendizaje, encuentro con nuevas culturas, generaciones y dinamicidad en su apostolado

  • Enviar una carta de solicitud por parte de la persona interesada explicando los motivos y sus inquietudes a ser Laico Scalabriniano y su biografía

Si quieres ponerte en contacto con el Movimiento de Laicos Scalabrinianos, puedes hacerlo a través de la siguiente dirección electrónica:

layscalasjbp@gmail.com

Marisol Castro

Laica Scalabriniana
1972-2011
Su vida

Su nombre era María Isabel Macias Castro, pero ella se hacía llamar Marisol, identificándose con el apellido Castro, el nombre de su hermana que murió de leucemia después de la operación en la cual Marisol le había donado parte de su medula.

Marisol nació en Nuevo Laredo en el 16 de Julio del 1972. Vivió una niñez difícil, afectada por la pobreza y la lucha diaria para sobrevivir. Ella era muy reservada sobre su vida privada y su familia. Tenía 2 hijos, que dejó huérfanos. Abandonada por el papá de sus hijos después de haber perdido una pierna en un accidente, suplantada por una prótesis, reconstruyó su vida desde cero.

Era editora del diario Ultima Hora, especializada en grafica, publicidad y  redes sociales. Gracias al contacto que tuvo con la Casa del Migrante de Nuevo Laredo  por algunos servicios gráficos, comenzó un profundo camino de sensibilización y concientización . Su “conversión” y compromiso con los migrantes pasó en breve tiempo de la indiferencia y prejuicio típico de una parte del pueblo local, a una profunda toma de conciencia de la dramática realidad humana y social que viven los miles de migrantes que cruzan o son deportaros por esa frontera. Iluminada por la vida y los escritos del Beato Juan Bautista Scalabrini (leyó con pasión y encanto todos los libros y artículos que se les proporcionaba) que amaba y admiraba como el modelo a imitar y actualizar en su vida de “neo-cristiana scalabriniana”.

 

En su cuenta skype se presentaba junto a una fotos de su compromiso como laica Scalabriniana ( 1 junio 2009), con una frase del Beato Scalabrini que resumía su nuevo proyecto de vida: “Hay que hacer el bien, todo el bien posible, y hacerlo de la mejor manera posible…”.

No obstante el horario extendido de trabajo de lunes a sábado, Marisol adelantaba el trabajo editorial para estar fielmente presente en la Casa del Migrante para entrevistar a los migrantes, hasta las 10:30 de la noche.

 

El día miércoles 21 de septiembre del 2011, al salir de su trabajo fue secuestrada. El sábado 24, tres días después, el cuerpo de Marisol apareció decapitado y semidesnudo arrojado en el monumento a la entrada principal de la ciudad de Nuevo Laredo. 

La noticia del asesinato de Marisol, rebotó inmediatamente por varios medios escritos, radio y noticieros en varios países. Las denuncias y condenas de ONG´S internacionales inmediatamente levantaron la voz. La congregación de los Misioneros Scalabrinianos y el Movimiento Laico Scalabriniano en el cual Marisol era muy conocida y estimada siguen dolidos y triste. Seguramente ha dejado plantado en muchos que la conocimos, la semilla de justicia y de verdad por la cual Marisol ha luchado con sus medios y  que nos compromete a cuidarla, hacerla crecer y madurar en nuestra vida.

 
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