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Biden, AMLO y el sueño de los migrantes.

¿Cómo podemos deshacer lo que se ha creado en estos últimos años? Hoy ya no es culpa de la postura de EUA, sino también del racismo, xenofobia, políticas de detención, y manejo de migración que se ha permitido en México.

No hay duda que el discurso del presidente electo Joe Biden es más favorable, más humano y más empático hacia las personas migrantes. En comparación con el discurso del presidente Trump -que desde que declaró su candidatura llamó a los mexicanos violadores y criminales, hasta cuando hace unos días acortó el programa de visas temporales para trabajadores altamente calificados- nos queda claro que con este nuevo mandato las cosas únicamente pueden mejorar. Pero ¿qué significa eso para las políticas de migración? ¿Qué sucederá cuando tome el poder el partido demócrata? Aún no sabemos si Biden entrará a la presidencia con un congreso dividido o con una mayoría sumamente ajustada y sin mucho mandato para actuar, todo esto está pendiente. De hecho, los miembros del gabinete, incluyendo a la secretaria de Seguridad Nacional, tienen que pasar por un proceso de confirmación en el senado, limitando el perfil de las personas que Biden puede proponer si quiere que sean aprobados.


Fotografía de ElPeriodico


Es poco común que los planes que los políticos establecen en sus campañas se cumplan al cien por ciento. La voluntad política se tiene que dividir entre varios asuntos, y rara vez se tiene el apoyo necesario para que el presidente pueda cumplir con todo lo que propone. Biden se ha comprometido a una lista larga de acciones a favor de la migración para establecer en sus primeros 100 días en la oficina. Efectivamente, hay algunas políticas actuales que se pueden contrarrestar a través de órdenes ejecutivas en un esfuerzo de regresar al estado del país antes de Trump.

Las metas de campaña del presidente electo en materia de migración son muy ambiciosas: desde la eliminación de políticas que separan a familias, el crear un camino a la regularización para trabajadores agrícolas, la eliminación de centros de detención con fines de lucro, una inversión en trabajadores sociales como una alternativa a la detención, programas de integración y naturalización, y hasta un programa de 4 años y 4 millones de dólares para fomentar las instituciones democráticas en los países de Centroamérica, para atacar las causas de migración desde la raíz. Estos proyectos requieren muchísimo más capital político, cooperación y apoyo de ambos partidos, algo que no se ha podido lograr en las administraciones anteriores, incluso con las mejores intenciones de reformar el sistema. Hay poco que los activistas en materia de migración podrían agregar a la lista ambiciosa que presentó Biden en su etapa de campaña. Suena como el sueño hecho realidad, atendiendo la problemática de forma integral, pero como dicen aquí en México, “del dicho al hecho hay mucho trecho”.

La administración ha designado 4 temas prioritarios para el periodo de transición: respuesta a COVID-19, el cambio climático, equidad racial, y la recuperación económica. Después de la pandemia el tema migratorio se encuentra ausente, aun cuando en este momento Estados Unidos tiene una crisis humanitaria en su frontera sur. Gracias a las políticas de MPP (Migrant Protection Protocols o Programa Quédate en México)  y metering, ya no es un tema de regularizar a personas que se encuentran en peligro o de combatir flujos de migración nuevos, sino de reestablecer componentes básicos del sistema como son la adherencia a los tratados internacionales del derecho al asilo y asegurar la vida de personas varadas en la frontera norte de México debido a la suspensión de procesos y deshumanización de las personas migrantes.

Uno de los puntos clave que el presidente electo ha repetido sobre el tema es la necesidad de trabajar con México como un aliado y no como un adversario. Pero aún sin esa presión externa de EUA, ¿cómo va a seguir México? El nivel de ejecución de las políticas migratorias que inició bajo el mandato de Trump fueron retomadas por AMLO como algo propio. ¿Cómo podemos deshacer lo que se ha creado en estos últimos años? Hoy ya no es culpa de la postura de EUA, sino también del racismo, xenofobia, políticas de detención, y manejo de migración que se ha permitido en México.

Sin duda las políticas del país del norte influyen en las problemáticas de este lado, los flujos que se esperan, y la situación en las fronteras. Pero es un hecho que México tiene que velar por el bienestar de sus habitantes y por los que que transitan en él, así como hacer valer los derechos que se les otorga en la Constitución. No podemos esperar que Biden o los EUA nos guíen, se requiere de una restructuración y deconstrucción para erradicar el mismo mal que tanto criticamos de la política migratoria estadounidense y que se ha estado replicando en México.


Artículo tomado de animalpolitico.com Por Whitley Raney

https://www.animalpolitico.com/por-un-mundo-sin-fronteras/biden-amlo-y-el-sueno-de-los-migrantes/

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